El sanitario ecológico seco (SES) es un sistema para el tratamiento de las excretas humanas capaz de
destruir a los microbios que nos enferman sin necesidad de consumir y contaminar el agua. El SES funciona con una tecnología eficiente, sencilla y digna todavía desvalorada o
desconocida por la mayoría.
Puede ser la primera vez que escuchas sobre este sistema y por eso no lo
habías considerado como una opción. O tal vez eres de quienes ven al WC como la
tecnología efectiva y aunque sabías de otras opciones creías que tú ya tienes resuelto el
asunto del baño; pensabas que cualquier otra técnica es sólo una alternativa para aquellos
"pobres" que carecen de una red de drenaje o fosa séptica. Si esta es la forma como entiendes los sistemas de
salubridad, este articulo está especialmente dirigido a ti.
El SES es una
tecnología para TOD@S. No es ni una opción asistencial para zonas rurales, ni tampoco una
alternativa para quienes no pueden tener drenaje. Para tristeza de muchos y vergüenza de pocos, son los
usuarios de un WC quienes mantienen un modelo de "salubridad" obsoleto y peligroso.
Está claro que la sobrevivencia de este antiguo y absurdo sistema no radica en la falta de otras técnicas
que lo sustituyan. Han existido desde antes y se siguen desarrollando nuevos modos para el tratamiento de
materiales fecales mucho más eficientes que el WC en todos los sentidos. ¿Por qué
entonces seguimos considerando a los modelos a base de agua (WC, drenaje, fosa séptica) como la mejor opción? Aunque me gustaría lanzarme a
mencionar las muchas ventajas que tiene el SES sobre el sistema convencional y suponer que esta
información sería suficiente, prefiero empezar con cuestionamientos que espero despierten
una reflexión critica y puedas decidir con todas las cartas sobre la mesa.
Comencemos entonces...
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¿Qué buscamos en un servicio de sanidad?
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Todos estamos de acuerdo en que los excrementos expuestos al aire libre son mal olientes y desagradables a la vista,
pero sobre todo son un foco de infección para la tierra, el agua, los alimentos y animales.
En este ambiente, el ser humano no puede escapar de microbios que le enferman. Por esta razón la
humanidad entera busca en un sistema de salubridad cuidar su salud.
Pero evitar enfermedades no nos es suficiente cuando de elegir un servicio sanitario se trata, también
buscamos conveniencia, comodidad, eficiencia, dignidad y un status. Los sistemas de sanidad son
también un reflejo de nuestra cultura y valores. Y quisiera hacer énfasis en esto, podemos
decir que se ha creado un mito de status que coloca en alto a quien cuente con el servicio convencional, y se denigraba a
calidad de miserable o pobretón a quien trate de forma distinta a sus excretas. Si la humanidad eligiera una
tecnología de salubridad por su eficiencia seguramente hace años habría desaparecido
este modelo convencional con sanitarios a base de agua.
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¿Qué de malo tiene seguir usando el drenaje con sanitarios a base de agua?
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A mediados del siglo XIX, cuando apareció la remoción de excremento por
medio de agua para alejar los materiales no deseados, comenzó una historia de saqueo y
contaminación. Este sistemas fue diseñado bajo la premisa de que los excrementos
humanos son sólo un desperdicio y que el medio ambiente es capaz de asimilar este "desecho".
El caso es que hace ya 150 años de aquello y todavía el drenaje no ha podido, ni podrá,
solucionar las necesidades de saneamiento en el mundo. Resulta atractivo porque aleja los efectos de
insalubridad de quienes los excretan, a costa de contaminar cantidades importantes de agua. Queda claro
que los focos de contaminación no se evitan, es solo que se llevan a otros sitios, generando una
problemática grave.
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Menos de la mitad de la humanidad está conectada a una red de drenaje y aun así más del 95% de
las aguas negras en los países en desarrollo se descargan sin tratamiento. Al contaminar los cuerpos
de agua y el suelo se transmiten enfermedades infecciosas como diarreas, cólera, fiebres, amebiasis,
gastroenteritis, hepatitis, tifoidea, etc., causando la muerte de tres millones de personas cada año.
Al combinar las excretas con agua hacemos una mezcla difícil de tratar y por lo tanto peligrosa.
Potabilizar las aguas negras requiere un tratamiento costoso al que se somete sólo un volumen. Y ni
siquiera esta agua tratada es segura para tú salud. Metales pesados, farmacéuticos,
hormonas y químicos tóxicos pueden estar todavía en el agua potable que consumes.
El drenaje convencional, en vez de ser un
sistema de salubridad, refleja una cultura de generación de desechos, contribuyendo a muchos de los
problemas que enfrenta la sociedad de hoy: contaminación y saqueo de agua, pérdida de
nutrientes y destrucción del suelo, la inseguridad alimenticia y la inequidad en la administración de servicios.
Aunque mezcladas, las amenazas del modelo convencional de drenaje pueden
observarse en los siguientes niveles:
Degradación ecológica. Niegan el derecho
de cada ser humano por un entorno físico estable y sano. Reprime las prácticas del hombre
por mantener una relación sana con la tierra y el agua. La remoción por drenaje afecta
drásticamente la capacidad de absorción del suelo, la evaporación superficial y la
nutrición de la tierra.
Negación. Vivimos con un pensamiento lineal que niega el origen y las relaciones de un hecho
con su contexto. No somos un pueblo ignorante de las implicaciones de nuestros actos, somos por
conveniencia un pueblo que las niega absolutamente. La creciente red de drenaje y la escasez de agua potable
es uno de muchos ejemplos donde el peligro de esta negación es palpable. La mortalidad infantil podría ser reducida en mas de 50% y se puede evitar más de la mitad de los
casos de diarrea mejorando la calidad de agua y del saneamiento. Sin embargo, seguimos jalando la palanca y nos olvidamos, sin
advertir estar conectados a una red de contaminación que termina por perjudicar a otros.
Soberbia comodidad manteniendo un sistema obsoleto. Exageramos la comodidad hasta volvernos individuos
exigentes de servidumbre a costa del bienestar de otros. Nos satisface la abundancia y nos angustian las
soluciones austeras. Tal vez por ello continuamos mezclando nuestras excretas con agua. Aun cuando esta
técnica de tratamiento ha demostrado ser inadecuada a las condiciones actuales, nos seguimos conectando
a una red de drenaje. Y si nos negamos a producir aguas negras (contaminadas con excretas) entonces nos
enfrentamos a un reglamento urbano, a vecinos desconfiados y a un modelo urbano que exigen este tipo de
instalaciones.
Desigualdad y monopolio. Como otros servicios institucionales, el drenaje polariza los privilegios
sobre una minoría y los costos sobre la mayoría. 1,100 millones de personas en el mundo
carecen de acceso al agua potable, mientras seguimos contaminando y desperdiciando este vital
líquido para tratar con nuestras excretas. Cuando tú, en cualquier circunstancia, traduces
la necesidad de defecar por una demanda de WC y exiges a una institución el suministro de la
única solución que puedes ver, también estas entregando tu autonomía a la
asistencia de un aparato de control. Es importante reconocer a sistemas como el WC que nos niega la
posibilidad de controlar nuestras propias herramientas y que nos convierten en una sociedad cada vez
más dependiente de un poder autoritario, abusivo y controlador. Enfrentar este modo de
manipulación empieza con nosotr@s mism@s. Más fácil de lo que suponemos,
podemos familiarizarnos con nuevos hábitos y lograr cambios profundos en la forma que concebimos al mundo. Aprendimos
a mezclar las excretas con agua porque eso nos enseñaron, pero contar con una opción
no debe implicar perder la facultad de decidir y actuar con nuestras propias elecciones. El acceso al agua segura y
proteger nuestra salud es un derecho humano fundamental y no debemos permitir que nadie se lo apropie. Tú y tu comunidad son
capaces de satisfacer sus necesidades con eficacia y autonomía.
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¿Por qué seguimos considerando los sanitarios a base de agua como un sistema de salubridad?
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Además del ya mencionado status, confiamos en el drenaje porque aparentemente nos ha funcionado
a nivel de salud doméstica, cumple con una necesidad de confort y no implica ninguna
dificultad operativa para el usuario. Otro factor importante es que este usuario decide primero por lo
que le dicte la nariz y no por lo que le exponga la conciencia. Aunque escuche sobre otros sanitarios
que no utilizan agua y son completamente seguros para su salud y la de su entorno, continua
rechazándolos porque es intolerante a sus propias excretas. Parece que nadie está dispuesto a
considerar otra opción si sospecha que pueda implica olores desagradables o parezca una alternativa
contra corriente; es decir, fuera de lo que marca y permite el tan anhelado desarrollo. Lo triste de este
asunto es que la nariz sólo huele algunas cosas, pero es incapaz de percibir los aberrantes efectos
generados por nuestro modo de vivir.
Hay mucho que decir sobre las estructuras de poder y su sobrevivencia a costa de la mayoría de la
población y de su entorno. Las condiciones y valores del actual modelo de "desarrollo" siguen
causando inequidad, injusticia y saqueo, acrecentando el padecimiento social y el deterioro ambiental.
Sin negar este contexto, más bien partiendo de él, quisiera seguir con el entusiasmo de estar
proponiendo al SES como una modalidad de resistencia contra este contexto. Junto con otras maneras de
lucha, el modo como tratas a tus excretas puede ser una actividad con un alto contenido político; un hábito que pone en práctica el
compromiso con la equidad, la justicia y el bienestar de tod@s de manera sustentable.
Compartamos los beneficios de esta tecnología que muchos ya están aprovechando.
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¿Cuáles son las ventajas del SES?
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El sistema del los sanitarios ecológicos secos ayuda a resolver cuestiones clave en el malestar
social que ya hemos repasado: enfermedades infecciosas, degradación ambiental, escasez de agua, la
necesidad de recobrar nutrientes para el suelo y la posibilidad de contar con herramientas elegidas y controladas por el usuario.
El SES es
SALUDABLE porque elimina los microbios que nos enferman transformando las excretas humanas
potencialmente dañinas en una materia estable e inofensiva a nuestra salud y la de los demás.
Diversos estudios de laboratorio y miles de experiencias por todo el mundo han demostrado que el producto del
SES es inofensivo a nuestra salud y la del entorno.
Lo llamamos sanitario seco porque
AHORRA AGUA. No solo disminuye las causas de su
contaminación, al no usarla ataca este problema desde la raíz respetando el balance
biológico del medio ambiente. No necesitamos desperdiciar este liquido para tratar con las
excretas de 6 mil millones de personas en el mundo. De hecho, no debimos haberlo hecho nunca, mucho
menos continuar haciéndolo.
Es un sanitario
AGRADABLE y SIN OLORES. Si no has tenido la
fortuna de conocer un buen SES tal vez imagines que por no utilizar agua es como las letrinas,
consideradas apestosas, sucias y atrasadas tecnológicamente. Te adelanto que gracias al tratamiento efectivo de esta
tecnología y al mantenimiento correcto del usuario, tu nariz va a sorprenderse cuando por
desconfianza comience a olfatear y no pueda encontrar olores desagradables.